1

Aun Siendo Pecadores

Por Johalice Hernández

Cada vez que medito en este versículo, puedo reflexionar sobre el gran amor que Dios tiene hacia sus escogidos. ¡Incomparable amor!

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

El difícil asimilar que un padre se disponga a ofrecer la vida de un hijo para salvar la vida de algún enemigo, ya que por un enemigo no hay ningún estímulo ni tampoco un afecto de agradecimiento o algo semejante; es casi imposible que suceda. Pero hay un caso en particular, de un Padre que entregó a su Único Hijo, y lo hizo a lo grande, no solo por una persona, sino por toda la humanidad. Pero la pregunta es… ¿Quién fue ese Padre? ¿Quién fue Aquél Hijo? ¿Por que lo ofreció? Déjame responderte esa pregunta.

El Padre es Jehová de los Ejércitos, el único Dios, tres veces santo, y que su Nombre es sobre todo nombre. El Hijo es Jesucristo, el Verbo, el Unigénito de Dios, y el Salvador del mundo. ¿Y por qué lo ofreció? Por amor a la humanidad y para glorificar su nombre. ¿No es esto algo sorprendente e inimaginable?

Recordemos que las Escrituras aclaran que el hombre a partir del momento que Adán y Eva pecaron (Génesis 2:17), toda la raza humana tuvo como herencia el pecado (Génesis 3:17). Por tanto, todo ser humano es pecador, y no solo por esa herencia, sino también por sus propios pecados, porque su naturaleza es pecaminosa (Génesis 6:5). Al ser pecadores no podemos acercarnos ni tener ningún tipo de relación con Dios, ya que fuimos constituidos enemigos de Él. Y sabemos sobre la enemistad que existe entre Dios y el pecado, es decir, la Luz y las tinieblas.

Por nuestros pecados, por nuestra naturaleza depravada, nos merecíamos la muerte, y la condenación eterna. Y lo más justo hubiese sido si la hubiésemos pagado, porque por ley debíamos pagar nuestras transgresiones. Para poder salvarnos, Dios mismo tenía que pagar aquella deuda. Y Dios por su gracia y para su gloria se complació de poner como sustituto a Jesucristo.

Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros. 2 Corintios 5:21

Jesús el hijo de Dios, cuando estuvo aquí en la tierra fue un hombre sin mancha, justo, inocente y sin pecado. Pero a pesar de eso Dios lo hizo pecado y descargó su ira sobre Él como si hubiera cometido todos los pecados de cada una de las personas que creerían en Él. Jesús cambió de puesto con nosotros y cuando Dios se vuelve hacia nosotros, nos ve santos y e inocentes por Cristo, y recibimos perdón total de nuestros pecados, y libre acceso a una intimidad con Dios por aquel sacrificio.

No merecíamos aquel sacrificio que hizo Jesús por nuestros pecados. Tuvimos que ser condenados por nuestras rebeliones y soportar la copa de la ira del Dios vivo. Pero aquel Dios soberano por su multiforme Gracia puso a Jesús para perdón de pecados y para pagar aquella deuda que nosotros no podíamos pagar.

Qué incomparable amor tuvo Dios hacia nosotros, que aun siendo pecadores CRISTO murió por nosotros. Debemos aprender a ser agradecidos por aquel sacrificio, y que tu única motivación en tu vida cristiana sea el Evangelio, el sacrificio de Jesús. Te insto a vivir una vida llena de santidad, que veles y ores, que escudriñes y practiques la Palabra, congrégate, teme a Dios y guarda sus mandamientos.

¡A Dios sea la gloria!

Fuente: www.vidaencristo.com.ve

Comment(1)

  1. Reply
    Norma Pierre says

    Loved this message, we need to be reminded of how great God’s gift of love in Jesus.

Post a comment